
El tercer capitulo de cinco de la miniserie más seguida de Marvel en este momento llega (con retraso, todo hay que decirlo) la nueva tanda de golpes “Made in” Hulk. Ya lleva muy avanzada su venganza a pie de la calle, esto es destruir a todos sus enemigos mediante sus dos puños y un buen saco de venganza. Si quieres leer el resto de la reseña de este cómic americano, con spoilers esta a tu disposición con un solo click.
Después de haber vencido clara y brutalmente a casi todos los Vengadores, Iron Man con su megaarmadura “caza-Hulks” y los Cuatro Fantásticos es la hora de que el ejército con Thadeus “Trueno” Ross al frente intente frenarlo. También en este episodio tenemos al Doctor Extraño, que intenta hacer lo que puede con el gigante verde y que nos otorga un ansiado cliffhanger que avecina una gran batalla al próximo número.
La verdad es que echaba de menos las peleas de Hulk contra los helicópteros que descargan todo su arsenal contra él, aunque lo hemos visto tantas veces que ya sabemos como va a acabar, enfureciendole (hasta los propios personajes parecen ser conscientes de esto). Ese tipo de detalles son los que te dan el regustillo a clásico, a que Hulk ha vuelto, pero esta vez viene más cargado de rabia y furia que nunca porque le exiliaron y “supuestamente” mataron a su esposa y su futuro hijo en la destrucción de Sakaar.
Greg Pak, el guionista, pasa de utilizar toda la narración y profudinzación de los personajes (que ya lo hizo bastante en Planeta Hulk) y se dedica a orquestar y planificar las batallas entre Hulk (y amigos) y todos los defensores de la Tierra. No espereis discursos, sino puñetazos, misiles, superpoderes, lanzas de guerra y pequeños detalles cada dos por tres a la relación Mundo-Hulk/Hulk-Mundo.
John Romita Jr. nos da toda la acción que no tuvimos en los 7 capítulos de los Eternos de Gaiman. Desata todo su arte narrativo con todos los superhéroes, mediante coreografías de golpes y escenas de acción que demuestran que sigue en un estado óptimo de calidad gráfica. Si a eso le sumamos poder haber visto a Spiderman con el traje negro en los primeros episodios nos sale uno de los trabajos más brutales de Romita, mucho más que su etapa en la serie de Hulk con Bruce Jones (y es que las diferentes etapas han sido muy diferentes).
En resumen, una miniserie que cumple con el título ya que Hulk da tortas a todos y a todo pero que te puede desilusionar si buscas más contraste entre los diferentes puntos de vista de los conocidos de Bruce Banner; aunque para eso ya estan todas las serie relacionadas. En cierta forma tiene muchas similitudes con Civil War, aunque WWH va directamente a los golpes y a las reacciones de los golpes.
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