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Superman es un personaje fascinante, su capacidad icónica y sus múltiples facetas hacen de él uno de los mejores personajes de ficción jamás creados, sin embargo Superman como personaje es visto generalmente como alguien simple, un ser superpoderoso e invencible que se disfraza con unas ridículas gafas, ese es el estereotipo, esa es la superficie, pero debajo de ello hay mucho más.
El potencial de Superman como personaje es casi ilimitado, como representación y símbolo casi absoluto de la luz y la esperanza, el personaje presenta el potencial de convertirse en una especie de modelo a seguir, alguien que realmente pueda marcar una diferencia y convertirse en un símbolo de esperanza; por otra parte Superman también puede ser usado como símbolo de la integración, es extraterrestre y aunque ha sido criado y educado en los EEUU, esta claro que es diferente, muy diferente, su poder le podría situar por encima del bien y del mal y sin embargo ha conseguido integrarse y ser parte esencial de su mundo, lo que podría usarse como alegoría para el inmigrante que llega de un sitio muy lejano y termina por integrarse en su sociedad de acogida, sin olvidar de donde viene ni sus raíces pero conociendo a donde ha ido y sus costumbres, por otro lado esta el tema de la identidad secreta un tema fascínate que va muchos más allá de unas ridículas gafas o de un flequillo extraño, ¿Superman se disfraza de Clark Kent? o ¿es Clark Kent quien se disfraza de Superman?, ¿por qué necesita Superman a Clark?, ¿es Clark acaso otra “fortaleza de la soledad” o es mucho más?, son todas ellas preguntas muy interesantes que muestran el casi infinito potencial del personaje.

Sin embargo los comics de Superman rara vez muestran algo de esto, en los comics Superman no trata de marcar una diferencia real, solo se limita a reaccionar cuando algo ya ha sucedido, no se convierte realmente en un foco de esperanza: es solo un superpolicía bien intencionado, por otro lado Superman en los comics más que una alegoría de la integración y la multiculturalidad se convierte únicamente en un americano mas que ante todo y sobre todo defiende “el modo de vida americano”, sin tener en cuenta que existen otros “modos de vida” mejores o peores, pero que en todo caso Superman debería conocer y respetar, ya que él más que nadie deberá ser un habitante del mundo no solo de los EEUU, por otra parte el tema de la identidad, apenas si se toca, apenas si esboza, Clark es Clark cuando es Clark y Superman es Superman cuando es Superman, apenas hay reflexión sobre esta situación.

Evidentemente hay excepciones, se pueden leer grandes comics de Superman, pero casi siempre son “otro mundos”, lo cual no tiene en si nada de malo, solo habla de la inmensa dificultad que entraña escribir una serie regular del personaje, hacer mes a mes una historia sobre el Hombre de Acero, haciendo que esta sea significativa e interesante, requiere de mucho talento, y rara vez se consigue, pero es que más allá del talento (que enlazaría con la mítica frase de Alan Moore “no hay malos personajes, solo malos escritores”), lo cierto es que el problema de Superman es el propio Superman, su propia iconicidad, su propia fuerza, su propio simbolismo, unido a una editorial celosa de su más grande personaje y con un miedo atroz al cambio, hacen que escribir historias significativas y relevantes sobre el personaje se convierta en algo muy difícil cuando no imposible.

Aun y así el potencial del personaje esta hay, su fuerza y su grandeza están hay, solo están a la espera de que alguien escriba (y le dejen escribir) una historia si no definitiva, si realmente significativa sobre el personaje.

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