
Y vamos con el segundo asalto de esta semana al seguimiento especial al que os estoy encantado de ofreceros, el comentario/reseña/resumen de X-Factor #27, el Capítulo 11 de Messiah Complex dónde Peter David y Scot Eaton vuelven a poner su granito de arena en el crossover mutante.
Así que ya sabeis, el aforo no es limitado, entrad todos los que querais, eso sí, pagando antes el precio de aguantar los convenientes spoilers. ¿Enterados y conformes? Pues vamos allá..
Layla Miller y el duplicado de James Madrox se dirigen a hablar con el joven Lucas Bishop en el Campamento Mutante del futuro, descubriendo una parte muy importante del pastel. El mutante mesías que nació hace 80 años (aunque en el presente acaba de nacer, acuerdense) desató una ola de destrucción que mató a un millón de humanos, originando la actual situación de los mutantes recluidos y vigilados en campamentos militares. Lucas Bishop demuestra tener un odio enorme al evento del nacimiento del nuevo bebé mutante, al haber nacido por su culpa en el campamento y haber muerto sus padres. Entonces Layla, que le había robado una granada a un guardia, se la coloca a Madrox, explotandosela a éste, y despertando en el presente el Madrox original; ahora la Patrulla sabe que tiene que buscar a Lucas Bishop.
Pero ya no pueden contactar con él, ya que ha apagado la radio y tiene algún tipo de protección contra la telepatía de Emma Frost, está junto al grupo entero de X-Force (bueno, menos Calibán que ya ha muerto) en busca de los Merodeadores, que se esconden al la Isla escocesa de Muir. Hablando de los Merodeadores, en un inesperado giro de guión Mística se ha hecho pasar por Mr. Siniestro (que ha sido tiroteado por ella misma) y ahora está al cargo del bebé junto al sorprendido Gambito. También en rumbo a la isla de Muir están el Profesor Xavier y Cable, aliados en pro del futuro y de la seguridad de la mutante recién nacida.
Por otro lado, en la Mansión por fin ha llegado Predator X a su destino, y ha pasado sus primeras horas aprovechando los restos mortales de los mutantes fallecidos recientemente, aunque acaba de ser sorprendido por Arena, Santo y Mercurio; se prevee buena pelea la semana que viene. En las últimas páginas tenemos el primer contacto del segundo asalto entre los X-Men (ahora X-Force) y los Merodeadores, suponemos que se desarrollará también en el próximo número.
No es por ser simplista o generalista, pero es verdad que uno se da perfectamente de cuando está guionizando Peter David el capítulo y cuándo no, como es natural, en los episodios pertenecientes a X-Factor le da más importancia a los personajes que ha ido desarrollando estos años. ¿Momentos clave de este número? Pues los que tienen a los componentes de X-Factor de protagonistas: Layla Miller y Madrox en el futuro y la escena de Syrin suplicando que Madrox vuelva a la consciencia.
Y Scot Eaton cada vez me gusta más, vale que en este número ha ido un poco más escaso de detallismo en algunas viñetas y páginas, seguramente por hacer un número mensual detrás de otro sin ningún tipo de dibujante de fill-in. Es un dibujante muy competente, nada de hot-artist, que le tiene tomada muy bien la medida a los X-Men y demás, por lo que tenemos que agradecer que una vez acabe la saga se ocupe de X-Men: Legacy junto a Mike Carey.
En fin, más giros inesperados, todavía más frentes a los que prestar atención (Layla Miller, Bishop, Merodeadores, Predator-X, Cable y Xavier, X-Force..) y un ambiente de que tendrán que hacerlo muy bien en los dos próximos números para poder resolver todo a tiempo, atando cabos y sin que se acabe en un final anti-climax (de esos que tanto le gustan a Millar).
Próxima semana: Predator X a la máxima potencia, los Merodeadores y el destino de Siniestro y muchas cosas más.
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