
Otra semana más y una supuesta baja más para los mutantes, no es de extrañar entonces que Cíclope nos convezca a todos de que en realidad los homo superior están mucho más cerca de la Extinción de lo que muchos pensamos. Lo dicho, la cosa cada vez tiene más tensión y más cosas a perder, el destino mutante está en manos de solo unos pocos personajes que tienen que actuar deprisar para alcanzar su objetivo.
Y después de esta emocionante introducción para poneros en el ambiente necesario, vamos con la reseña (con spoilers) del cuarto capítulo de Messiah Complex, o en otras palabras, el New X-Men #44.
El número empieza con Predator-X (el monstruo que se alimenta de mutantes vivos o muertos) de camino a la Antártida (donde se supone que está el bebe mutante) y haciendo un paro en el camino para comerse un mutante montañero en Canada, tendrá que reponer fuerzas para la que le espera. A la vez vemos en la Mansión-X que Noriko (Tensión en los New X-Men) descubre que sus antiguos enemigos los Purificadores estan metidos de lleno en este asunto, asi que contra las indicaciones de Cíclope y las recomendaciones de Xavier decide crear un grupo de asalto con los New X-Men que quieran devolver al grupo anti-mutante todo el dolor y muerte que les han ocasionado.
Y ahí que van, de cabeza a una iglesia de los Purificadores (fijate que casualidad la misma en la que está infiltrada Rictor, y eso que hay cientos..) peleandose con ellos y con una nueva aliada suya: Lady Deathstrike. Y todos sabemos que la vieja enemiga de Lobezno no se anda con chiquitas lo reconfirma atravesando “mortalmente” (recordemos que los New X-Men tienen un sanador de nivel omega en su grupo) el pecho de Julian Keller alias “Infernal” en la impactante última página. Es oficial, los Cosechadores entran en el juego con un líder todavia más peligroso que Donald Pierce.
Por otra parte tenemos el comienzo del enfrentamiento en la Antártida entre los Merodeadores (con Mr. Siniestro liderandolos) y los X-Men (Angel, Coloso, Lobezno, Rondador Nocturno y Tormenta). A todo esto, el Madrox original sigue inconsciente y su duplicado y Layla Miller estan atrapados en un futuro donde parece no haber mutantes.. o los tienen encerrados en complejos campamentos militarizados.
Es increible como cada guionista (en esta ocasión son dos, Kyle y Yost) están manteniendo la calidad en cada una de sus series, metiendo en cada momento a sus protagonistas en la acción general sin dejar de lado lo que estan realizando los otros autores con “sus” personajes. Así, aunque los New X-Men aparezcan en bastantes páginas podemos seguir viendo como continuan las andanzas de todos los protagonistas de la saga; un gran acierto para quién tenga que comprarse series que no les gustan o sigue para poder leer enteramente la saga. ¿Hay equilibrio entre tantas tramas y personajes a los que prestar atención? Pues la verdad es que sí, aunque solo falta que la de Predator-X se ponga a pleno funcionamiento.
El dibujo de Humberto Ramos funciona bien (eso sí, nos seguimos preguntando si Scottie Young lo hubiera hecho mejor que Ramos de haber seguido en la serie), más desarrollado del que pudimos ver en Marvel por aquellos tiempos del Spectacular Spider-Man, aunque sigue en su línea de estilo personal. Está claro que domina a los personajes mutantes (ya ha dibujado series como Lobezno o X-Men) pero que su dibujo apenas tenga nada que ver con Scot Eaton o Billy Tan resiente un poco el compendio global del evento. Menos mal que la semana que viene en X-Men tenemos a Bachalo cuyo estilo se parece mucho más al de Ramos que al de los otros dos, así podemos tener un poco de continuidad aunque sea en dos semanas…
En resumen, otro genial número del crossover, que sigue teniendo eslabones perfectos para poder creer que estamos ante uno de los mejores eventos de la historia mutante, pero no tiremos cohetes que todavía quedan muchos capítulos. Mientras tanto disfrutemos de esta obra coral con sus muertes, alianzas y secretos que han coordinado tan perfectamente, yo al menos lo estoy haciendo.
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